Actualmente las dietas occidentales, con una proporción omega-6 omega-3 de 15/1 a 16/1, son muy deficitarias en omega 3 y demasiado altas en omega-6. Este desequilibro se ha asociado a un aumento de enfermedades crónicas como el cáncer y patologías cardiovasculares y autoinmunes.

Los ácidos grasos omega-3 de origen marino, como el EPA y el DHA, han demostrado ser eficaces en el tratamiento y prevención de variadas enfermedades, tales como:

  • Enfermedades cardiovasculares
  • Enfermedades neurodegenerativas
  • Prevención de Cáncer
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Artritis Reumatoide
  • Injuria por Isquemia/reperfusión

 

Estos ácidos grasos participan directamente en la modulación de la respuesta inmune, disminuyendo la inflamación y el daño anatomo-funcional.

Por otra parte, el tejido cerebral de los mamíferos se compone de ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinstaturados,siendo el DHA el principal omega-3 presente en el cebrebro. Consecuentemente, el consumo de omega-3, especialmente DHA, garantiza el desarrollo normal y el buen funcionamiento del cerebro.

Ayuda a combatir enfermedad cognitivas, tales como la enfermedad de Alzheimer, depresión, pérdida de memoria o el Parkinson.

Las microalgas contienen una alta concentración de pigmentos ( clorofilas y carotenoides ) y sustancias antioxidantes ( SOD ) que son interesantes en la terapia de enfermedades relacionadas con la oxidación, como la degeneración macular o diversos tipos de inflamaciones, asi como en la prevención de ciertos desarrollos tumorales y enfermedades degenerativas.